Los condenados del monte

Escrito por elsouldelperezoso 07-04-2012 en General. Comentarios (0)

Fuente: Época del caucho: imágenes del horror

 

 


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El sol era implacable. Se escondía entre las hojas frescas. Los periquitos vociferaban pidiendo agua de lluvia. Nos vamos a achicharrar. El cielo abierto y azul. Recordaba las predicciones del tiempo de la abuela, hijo más tarde puede llover y llovía. Creía lo que decía la abuela de piel canela, la extrañaba, en sueños respiraba su olor. Cogía los cogollos y les daba un mordisco, y calmaba la sed ¿será la fuerza del verano? Felizmente que el río pone un poco de fresco por las noches si no sería una sartén. A pesar de la calma y el intermitente cantar de la chicharra aquí en el monte nadie descansa, quien pestañea muere: la humedad, el calor, la lluvia, la ley del más fuerte y del más hábil [no sólo hay que ser fuerte, hay que ser diestro y espabilar], quien no muestra sus destrezas perece en estos verdes o azules altozanos. Su retina se quedó con la imagen de unos niños con una exprimidora de la goma.  Hay cuatro niños, dos capataces y un peón indio este último mira penetrantemente a la cámara. Sus ojos están muy abiertos. No mira a la máquina, él único que no pierde de vista a la exprimidora es un niño que está de espaldas y de soslayo uno de los mayorales de gorra. Los niños pequeños lucen vestidos oscuros y los mayores las camisas más claras ¿Cómo en las reducciones? Los mismos mecanismos de mansedumbre.