La maloca y el manguaré

Escrito por elsouldelperezoso 05-04-2012 en General. Comentarios (0)

Fuente: Época del caucho: imágenes del horror

 


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Se dio cuenta que desde que despertó, por la algaraza y los gritos de desesperación de hombres, mujeres y niños, no volvió a ser el mismo es como si estuviera dentro de otro cuerpo. Sus dedos torpes sin la destreza de antes, le dolían las rodillas ¿será la artrosis que le dijo guasonamente el médico?, se levantaba con lentitud. Se palpaba y notaba cada vez menos cerdas, ¿será la alopecia del pesimismo?, ¿una obsesión más? se preguntó con sorna. El monte le parecía huraño, esquivo y le dio un poco de grima. Lo pensaba dos veces antes de ir a él, era de risa pero si siempre viví en él. Se imaginaba que en cualquier momento en la quietud de la algaida aparecía un cazador con cara de canalla y lo arranchaba de la rama mientras soñaba, claro terminaría a la brasa en cualquier cocina. Le atormentó pensar esa posibilidad infernal, cuantos han terminado así, recapacitó. Dormían sin hacer daño a nadie y acabaron en el menú de cualquier hogar de estos ribereños. No seas pejiguera se fustigó. Y miró a los protagonistas de la foto. Eran indios con diferentes trajes desde taparrabos hasta vestidos que cubrían sus partes. Hay uno de ellos que con sutileza se cubre con las manos parte de su pubis. Hay personas con varas, sombreros, eso sí, todos descalzos. El protagonista de la foto es un objeto, sí, es el tambor, el atabal, el manguaré ¿serán la hembra y el macho? Hay un niño en el medio de ambos. Han levantado los manguarés con palos y cuerdas para poder mostrarlos. Eran esos que volvían locos a los caucheros. A través de ellos se comunicaban. Se mandaban mensajes y los caucheros pensaban que incitaban a la rebelión como la de Katenere, por eso mandaban matar a quien tocara esos instrumentos. Los manguarés descansan en la maloca, es el lugar de preferencia, por eso el retratista quiso darle una dosis de realidad y los plasmó allí junto a los indios. El se puso serio y bramó, esos tambores eran los artífices de la rebelión silenciosa, aquellos que hicieron caer muros y conciencias.