Los ancestros

Escrito por elsouldelperezoso 19-03-2012 en General. Comentarios (0)

Fuente: Época del caucho: Retratos del horror

 

 

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Se restregó los ojos. Quería tenerlos bien abiertos como los cazadores- recolectores, que no se les escapa nada. Era una imagen en blanco y negro. Se retrataba a un indígena varón del color de la tierra o del huito, Genipa americana. Ojos achinados, su piel tersa y lustrosa. Miraba con puntos de complacencia a la cámara y un ligero esbozo, mínimo, de sonrisa ¿se habrá preguntado, o dudado, posar de manera solemne o sonreír? Lucía un sombrero de paja, una chaqueta de color claro de tres botones que le quedaba larga ¿Compró al buhonero? Uno de sus brazos, el izquierdo, doblado alrededor del pecho, la foto no le hace muy visible, pero parece que entre los dedos cogía un cigarro. ¿Será consciente que era inmortalizado?, ¿Le robaron el alma como decía el curandero? La imagen fue tomada en un rincón de una casa cauchera, la pared de fondo es blanca, me recuerda a los fusilamientos del 2 de mayo, el cuadro de Goya, la cámara no deja de ser un disparador. Detrás de él aparecen tres personas. Una de ellas reposa en una hamaca que se apoya en un tronco colocado a posta para que sirva como colgador. Quién está dentro parece que duerme porqué no hace pajolero caso a la cámara, pasa de ella.  En el suelo hay hojas secas ¿será una improvisada cama?, ¿lo usaban como escoba para limpiar? Junto al tronco aparece el rostro de una mujer, mujer joven que al mirar al fotógrafo sonríe y tiene una pierna levantada. Detrás del hombre con chaqueta y pugnando aparecer hay una niña echada en el piso, ¿es una improvisada cama? y ensaya una risa, se esfuerza por salir en ese momento que registraban la imagen. ¿Qué nos quiere mostrar la foto? Qué los indígenas vivían felices, casi todos sonríen. Era una vida sosegada a pesar de las habladurías de la gente, espetaba uno de los caucheros en defensa propia. Pero hay que aguzar la lectura, nos podría decir otra cosa, se espoleó, el perezoso apesadumbrado. Carraspeó. No hay foto inocente, todas son intencionadas, se eligen. “Qué le vistieron para salir en la foto, miremos la chaqueta era grande para su tamaño”, el cigarro no está encendido, ¿mambeaba coca? Era una pose, un ademán para el resto. Además la presencia de niños en el centro de trabajo indicaba que ellos también laboraban como los mayores. El hombre durmiendo en la hamaca, más que ocio parecía pintar cansancio de tanto descepar la floresta, podía más la fatiga que salir en la foto. Le importaba un pimiento. Pucha, explota el mamífero de tres uñas y gruesas cerdas, querían presentar un mundo idílico en el infierno. Un país, el de la goma, que no era cierto.