El soul del perezoso/ The soul of the sluggard

Las huambras 2

Escrito por elsouldelperezoso 01-04-2012 en General. Comentarios (0)

 

Fuente: Época del caucho: imágenes del horror

 

 

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Es una chica pequeña, no pasa del uno sesenta ¿cuántos años tendría? Sus mofletes es lo que más sobresale de su rostro moreno. Sus ojos rasgados y labios finos. Para el retrato le animaron, presumiblemente, a vestirse de sus mejores galas. Lleva pamela de color claro [como aquellas de la nobleza inglesa que son muy horteras] a igual que su vestido que parece de color blanco. De cabello negro azabache. Es un traje que llega al suelo y de mangas largas. El suelo es de tierra, con seguridad que su albo vestido se mancharía con facilidad. Es un rincón de la estancia. Está muy seria. También le han recomendado que en sus dedos porte anillos, se divisan como dos o tres. Dos en la mano izquierda y uno en la derecha. Se ha puesto un collar que lo cuelga sobre su pecho – no se advierte pendientes. ¿Era ya una indígena racional o asimilada? ¿Por qué no luce taparrabos como algunos varones o huambras de otras fotos? ¿Era la mujer de un cauchero? ¿La civilización era tapar sus partes pudendas? Las fotos antes de darme tranquilidad me producen más escozor en la conciencia, masculló.

Las huambras

Escrito por elsouldelperezoso 31-03-2012 en General. Comentarios (0)

 

Fuente: Época del caucho: imágenes del horror

 

 

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Uno de los amigos del bosque al verlo con sus tremendas y grisáceas ojeras le dijo que tratara de dormir un poco. Una buena tisana de yerbaluisa, es recomendable. O si no consulta al curandero, el sabe más de hierbas que yo. Así no puedes continuar, le aviso de buena fe. El no dormir hace que tu memoria olvide más rápido. Esas palabras resonaban en sus pensamientos. Sí, pero primero miraré esas fotos, luego buscaré los remedios. Esta vez mostraba a una muchacha vestida de blanco ¿Será la Rosaura? Aquella moza guapa que volvió loco a Santiago Benavides. Fue su mujer luego de asesinar a Pichaco, su marido, le disparó a traición e hizo que los perros comieran su cuerpo. Parece que ha sido retratada dentro de la casa. El suelo es de tierra y para darle mayor veracidad a sus labores de casa, la han fotografiado con una máquina de coser ¿era una máquina Sínger? Me recuerda a una que poseía mi madre, su zarandeo al pisar los pedales escupía una zambra monótona y molesta. El rostro de la muchacha con una pizca de indiferencia ante la cámara, sus ojos achinados miran con seriedad. ¿Era la encargada de la comida del jefe o de los jefes? Detrás de ella, sin querer, ha sido retratada una gallina y una olla muy grande. En las fotos por lo general salen chiquillos, mujeres y pocos adultos, pero ningún anciano. Se levanta como un resorte, es que querían tasajear la memoria.

 

Pax gomera

Escrito por elsouldelperezoso 30-03-2012 en General. Comentarios (0)

 

Fuente: Época del caucho: imágenes del horror

 

 

 

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Contempló al cielo y dedujo la hora, serán como las cuatro de la tarde. Anoche escuchó un canto muy triste ¿será de la mujer que busca a sus hijos?, apostillaban los viejos montaraces que sus hijos se convirtieron en pájaros y que revolotean por esos árboles de la otra orilla. Son los descaminados del bosque y andan muy cabreados. Ayer fue pasado por agua por eso me acurruqué en ese rincón donde no se sentía que orvallaba pero no pude derrotar al cansancio y me quedé sin dormir. Uno de los guacamayos, Ara arauna, le comentó el otro día que sobre esa parte del bosque hay un litigio entre una federación Uitoto y una empresa forestal, tiene mala pinta, le aseguró. Se arrugó un poco y le entró una sensación de vacío. En lugar de labrar el bosque estos lo demuelen. El paucar, Cacicus cela, ese pájaro de negro y amarillo, el cotilla del barrio, le trajo el otro día una crónica de principios de 1900 donde se describían las proezas de lo caucheros o pioneer, claro exageraban. Como exageraban estas fotos en blanco y negro que revisaba que con alevosía enseñaban la pax gomera. Aquí no pasa nada. Estamos en armonía y no es como cuchichean ciertos periódicos y fulanos interesados. Indios y capataces en inmaculada avenencia, es un lavado de cara, vocifera con rabia desde lo alto del árbol pero nadie le escucha. 

El poder gomero y sus tentáculos

Escrito por elsouldelperezoso 29-03-2012 en General. Comentarios (0)

Fuente: Época del caucho: imágenes del horror

 

 

 

 

 

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Caía una persistente lluvia que lo dejó aplatanado por unos minutos, es el chirimiri, la wuarmilluvia chasqueó con una sonrisa de sorna porqué esa palabra mixta quechua-castellana molestaba a su madre, es que ustedes no nos entienden, le graznó con fina ironía. Será todo el día lo indicó al mirar las nubles negras y muy bajas con un soniquete de resignación. Desde lo alto de los árboles avistaba que desde dentro del bosque salían bocanadas de humo como si fumaran, estarán quemando sus chacras, tumba y quema. Las gotas de agua le estaban calando pero se sentía muy cómodo. Los pelos del cuerpo cobrarían más brillo. Sentado recibía como una bendición el agua del cielo, la otra tarde advirtió que el moho se trepaba por su espalda, no se dio cuenta. Remojado se apoltronó cerca de unas ramas de muchas hojas, se escondería de la garúa. Le golpeó en la memoria el té de uña de gato, Uncaria tomentosa que preparaba la abuela, hijo para que no bajes tus defensas. Con ese sabor a la infusión miró la fotografía donde salía el jefe del país del horror acompañado de uno de sus socios o empleado, llevaban trajes claros y sombreros. Al lado de ellos tres policías o soldados que pertenecían al Ejército ¿Acaso no era el salvador de la patria contra el invasor colombiano? Esa fue una excusa para nadie interviniera en esos territorios, hicieron de la vista gorda ante los asesinatos y torturas, comentó un anciano Kukama con congoja. En este mismo lugar de la estancia varios personajes fueron retratados. La foto es redondeada con una perra y en perro a los pies de los jefes o militares. Sin buscarlo el poder ha sido retratado en su esencia junto a ejecutores del orden y la represión, y para más pistas con sus perros. Una gran metáfora, río sin disimulo, se le escabulló al fotógrafo. Una gota resbaló de unas de las hojas y cayó en la foto, justo en la cara del jefe regordete y bigotudo desdibujándose.

Los empleados de la Peruvian

Escrito por elsouldelperezoso 28-03-2012 en General. Comentarios (0)

Fuente: Época del caucho: imágenes del horror

 

 

 

 

12

 

 

 

A momentos quería despatarrase y dormir un poco. Pero la pesadilla le pinchaba el sueño. Tratar de cerrar los ojos era un incordio. Se mantenía insomne. ¿Mutaré y seré un nictálope? Se alisó la cabeza, olió el sudor de sus cerdas y se sintió, ignoraba por qué, más cómodo. La fotografía que eligió era de un cuarteto de caballeros, ¿el Cuarteto de Alejandría? ¿O el cuarteto exterminador? Salían dos imberbes y dos con bigotes a lo Charles Bronson o al revés, el actor imitaba a ellos. Cada individuo de diferentes tamaños aunque hay uno de ellos que es muy bajo y posa con un sombrero en la mano. Todos en camisa o camiseta blanca. ¿Han sido retratados cuando empezaba o terminaba la jornada? No se sabe, aunque parece que ha sido en la mañana, no hay indicios o señas que hayan estado metidos en el barro. Casi todos mueven el lado derecho del brazo, dos de ellos en media jarra. Ponen el brazo en la cintura, en el bolsillo, en actitud espera o ¿de desconfianza?, ¿dudan del retratista?, ¿del momento del clic? Parecen tranquilos como operados hasta, por que no decirlo, amables y para nada miñambres ¿Y los empleados de Barbados no estaban en el momento de la foto? Las crónicas y testimonios los señalaban a estos capataces como los serafines de la crueldad. Cumplían ciegamente los mandados. No hay nada que hacer, el fotógrafo fue con la lección aprendida. Cuando menos aspavientos hiciera, mejor. Por eso su obsesión de no remover nada. No hagan olas que me ahogo. Se tomó sus cautelas. La imagen la tomó en la misma casa de la wuarmi que sale en la crónica 4. Es un bestiario de fotografías de lo que pudo ser pero no lo fue, gruñó antes de rascarse la espalda en el tronco del árbol.