El soul del perezoso/ The soul of the sluggard

Tristes Trópicos

Escrito por elsouldelperezoso 11-04-2012 en General. Comentarios (0)


Fuente: Época del caucho: imágenes del horror

 

 

 


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Siente el cuerpo cansado como si le hubieran dado una paliza. Pero el sentimiento de culpa que le crecía a merced de cada foto, empezó por los pies ahora la tiene en el pecho como un venablo que le pincha hasta sangrar ¿Cómo podía quedarme dormido ante tanto sufrimiento? Se reprocha, ¿estaba frente a mí y lo ignoraba? Se flagelaba. ¿Habrá remedio apara este olvido? Cada vez el bosque adquiere otra dimensión en sus pensamientos. Ya no es el territorio vacío lleno de animales y escenas de postal que emboba a cualquier turista sin fronteras. Es un territorio desflorado por la codicia. Por la ambición humana. Con sus uñas largas coge una foto del sobre que lo acerca y lo aleja a la vez, era una reunión de niños indios, mujeres jóvenes y niñas [unas vestidas, desnudas y con los senos al aire], unos hombres y los jefes vestidos de blanco. Asombra la población joven. Se toma la foto a los indios en grupo como si fuera una tribu, dicen que es una manera de no hacerles individuos sino una masa ignorante y sin ideas. A los patrones lo puedes individualizar, a los indios no. En grupo como en esta foto, quieren mostrar a una manada de animales. Tose, el tóxico de la culpa ha invadido su cuerpo y no se puede mover. 

El parvulario

Escrito por elsouldelperezoso 10-04-2012 en General. Comentarios (0)


Fuente: Época del caucho: imágenes del horror

 


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Es muy recurrente que para limar la aspereza se recurra a la imagen de un niño o niña, que se ponga delante de la cámara y rompe corazones hasta del más fiero, ¿recuerdan la niña de Afganistán de hermosos ojos que al mirarla inmediatamente te destapaba el corazón? La imagen niñas/ inocencia genera compasión, es lo que buscaba el pariente fotógrafo del jefe de la Peruvian cuando retrataba a niños y niñas. Esta vez la audiencia era mayoritariamente de niñas, casi todas. ¿Por qué la juntaban a todas? ¿Era la mano de obra barata de los capataces y jefes?, ¿ellas servirían en la cocina de muchos hogares porteños?, ¿las secuestrarían?, ¿las llevarían a Isla Grande para servir de chicas del servicio y sin pago alguno? Recordó un aviso en uno de los diarios de la época que decía, “Se necesita Cocama con cama”, irían a engrosar las filas de los exiliados del bosque como Juan Aymena, del clan del búho que se perdió en la neblina londinense. ¿O estos extraviados irían a los hospicios de curas y monjas para que les adoctrinen en la fe del evangelio e hicieran los invisibles trabajos de casa? ¿Sabemos algo de ellas?, ¿La abuela estaba en ese corrillo? Arriba de ellas hay tres varones mirándolas, ¿serán los gendarmes? Esta reunión parece un mercado de esclavas ¿habrá sido eso? Hay uno de los jefes de blanco que da la espalda al retratista pero que al momento de la foto da la vuelta y sale su rostro ¿Era Santiago Benavides?

Tasajear el árbol y la memoria

Escrito por elsouldelperezoso 09-04-2012 en General. Comentarios (0)

Fuente: Época del caucho: imágenes del horror

 


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Dos jóvenes indios miran el árbol tasajeado y muestran sus heridas infligidas. Como fondo escenográfico la enmarañada selva. Esa floresta cerrada a cal y canto que necesita ser arrasada para sacar sus frutos, alegaba uno de los socios en el Consejo de Administración en Londres. No crean lo que se habla en la esquina de Hyde Park [Speakers' Corner], son hablillas de gente interesada. El capataz con sombrero mira al fotógrafo indiferente a las magulladuras. Una raya más al tigre, dirá para su consuelo. De uno de los tajos parece verter el oro blanco pero es muy borroso como la memoria de esos tiempos. Leía que estos tallos por la calidad de la goma sufrían cisuras, tantas, que prácticamente liquidaban al árbol, por eso en la selva se encuentra muy poco caucho, casi se ha exterminado. No hay manchales como antes. Así sin escarmiento o se le escurrió al retratista exhibe sin rubor la mano de obra de la Peruvian, ¿esos mozos firmaron los contratos de conformidad con la ley?, ¿les indemnizaron? Es uno de los secretos de los negocios, que los costes laborales sean menores, mejor si no se pagan ¿Era o es ese el secreto de los negocios en esta mundialización? Cerró los ojos por unos segundos con resignación. El paucar le contó que las compañías petroleras contaminaban los ríos y nadie les dice nada. Se escudan en informes amañados. Volvió a ponerse triste porqué a lo lejos escuchó el ruido de una motosierra. 

Los condenados del monte

Escrito por elsouldelperezoso 07-04-2012 en General. Comentarios (0)

Fuente: Época del caucho: imágenes del horror

 

 


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El sol era implacable. Se escondía entre las hojas frescas. Los periquitos vociferaban pidiendo agua de lluvia. Nos vamos a achicharrar. El cielo abierto y azul. Recordaba las predicciones del tiempo de la abuela, hijo más tarde puede llover y llovía. Creía lo que decía la abuela de piel canela, la extrañaba, en sueños respiraba su olor. Cogía los cogollos y les daba un mordisco, y calmaba la sed ¿será la fuerza del verano? Felizmente que el río pone un poco de fresco por las noches si no sería una sartén. A pesar de la calma y el intermitente cantar de la chicharra aquí en el monte nadie descansa, quien pestañea muere: la humedad, el calor, la lluvia, la ley del más fuerte y del más hábil [no sólo hay que ser fuerte, hay que ser diestro y espabilar], quien no muestra sus destrezas perece en estos verdes o azules altozanos. Su retina se quedó con la imagen de unos niños con una exprimidora de la goma.  Hay cuatro niños, dos capataces y un peón indio este último mira penetrantemente a la cámara. Sus ojos están muy abiertos. No mira a la máquina, él único que no pierde de vista a la exprimidora es un niño que está de espaldas y de soslayo uno de los mayorales de gorra. Los niños pequeños lucen vestidos oscuros y los mayores las camisas más claras ¿Cómo en las reducciones? Los mismos mecanismos de mansedumbre.

Los imberbes

Escrito por elsouldelperezoso 07-04-2012 en General. Comentarios (0)

Fuente: Época del caucho: imágenes del horror

 

 


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Fotografiar a alguien es cometer un asesinato sublimado,
un asesinato blando, digno de una época triste, atemorizada
Susan Sontag

 

 

 

 

Tomaba el té caliente recomendado por Zoila, una líder de la comunidad de Pucaurquillo y nada. Ella era de corazón bizarro, hizo correr a los forestales informales de sus territorios, les persiguieron en canoa hasta espantarles de sus territorios. Vas a ver que te dormirás enseguida, y fue todo lo contrario. Sus ojos no cerraban. El sueño abandonó su cuerpo sin fecha de vuelta. El cansancio le mordía el cuerpo. Le sacaré partido a los desvelos, sonrió con picardía porqué en sus pensamientos le sacaba la lengua al insomnio, leeré los libros prestados y ojearé las fotos, sí puedo apostillaré lo que vea de esas imágenes. Se detuvo en la que salían unos desbarbados muchachos sentados en el suelo, casi treinta, con cabellos largos y cortos. Uno de los capataces vestido de blanco como ordenando algo y otros detrás de él mirando a Silvino Santos. ¿Qué están esperando estos jóvenes?, ¿la paga por la extracción del jebe que al final le compensaban con fruslerías?, ¿les llamarán para pasar el rancho? Unos cuantos miran a la cámara. La mayoría es indiferente al fotógrafo, uno se agarra el pie. Llevan sombreros de panamá [el dueño de este imperio en sus inicios como comerciante vendía esos sombreros] y andan descalzos En el vértice derecho de la foto uno de ellos aparece ensimismado, ¿qué pensará? Sin buscarlo la imagen se tuerce y da la vuelta como un boomerang, nos muestra la explotación de seres indefensos.